Luego de la peregrinación hacia Drysdale acompañando a María en tiempo de Cuaresma, todos participaron de la Santa Misa, que fue presidida por el obispo Ariel Torrado Mosconi.-

Monseñor se refirió, en la Homilía, a este tiempo Cuaresmal, “este tiempo de Gracia, que es la Cuaresma. Este camino de la Cuaresma. Son cuarenta días en que vamos caminando hacia la Pascua. De hecho estos cuarenta días recuerdan al pueblo de Israel, que caminó, que peregrinó cuarenta años por el desierto, yendo hacia la tierra prometida”.-

Más adelante comparó este peregrinar con la vida de todos los cristianos, “nuestra vida es un camino. Un camino donde muchas veces hay momentos de mucha alegría, de mucho entusiasmo. Imagino que hoy a la madrugada, cuando salieron, lo hicieron con mucha alegría, con mucha fuerza, con muchas ganas, pero después van pasando las horas, y ya nos vamos sintiendo más cansados, y ahora tienen cara de sueño, un poco. Sin dudas, muchas veces en el camino nos vamos cansando, vamos sintiéndonos sin fuerzas, y a veces aparece la tentación”.-

  

  

Torrado Mosconi se refirió a los diferentes momentos que vivimos en nuestro paso por esta vida, en los distintos momentos que debemos superar en nuestro camino, dolor, sufrimiento, tristezas o alegrías, “es importante en este camino de la Cuaresma, todos nosotros recobremos fuerzas para el camino de la vida. La Cuaresma es como un entrenamiento. Así como uno cuando tiene que hacer una larga caminata tiene que entrenar, así como los deportistas para ser buenos deportistas tienen que entrenar, nosotros para ser buenos Cristianos tenemos que entrenar también. Por eso los ejercicios de la Cuaresma, que son la oración, el ayuno y la limosna. Esos ejercicios de la Cuaresma nos hacen estar más ágiles para vivir la caridad, para vivir en el amor. Para que nosotros podamos tener fortaleza para servir a Dios y a nuestros hermanos”.-

El Obispo destacó que la oración “nos hace recomponer ese vínculo de amistad con Dios, nos saca  de esa tentación de individualismo, de estar nosotros encerrados en nuestro egoísmo. Sin dudas que el encuentro con Dios en la oración, en Cuaresma, nos va a ayudar a que después en nuestra vida, podamos vivir ante la presencia de Dios, sabiendo que no estamos solos en esta vida y en este mundo, sino que el Señor nos tiene en sus manos y nos cuida con su providencia”.-

  

  

Para Monseñor no solo la oración es importante, el ayuno y la limosna también lo son. Hay que practicar “no tanto el ayuno de alimentos, sino sobre todo el ayuno de nuestros vicios, el ayuno de aquellas cosas que nos apartan de Dios, de aquellas cosas que nos mantienen dispersos. Por ahí el ayuno que le podemos ofrecer a Dios es no estar tan metidos en las redes sociales. Veamos qué cosas nos ayudan para que estemos realmente habiendo crecido en este vínculo de caridad hacia los hermanos. Y sin dudas el fruto del ayuno tiene que ser la limosna, que no es dar lo que me sobra, sino que es estar compartiendo nuestro tiempo, nuestros talentos, todo lo que somos y lo que tenemos con los demás”.-

Finalmente, Mosconi, pidió a todos “vamos a decirle al Señor que queremos vivir bien esta Cuaresma, y que nos de la fuerza para seguir caminando por la Cuaresma de la vida, cargando cada uno con nuestra cruz, pero con mucha confianza en Dios y con mucha esperanza”.-   

   

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