Toda lucha tiene su final, especialmente cuando se logra alcanzar el objetivo. Sandra viene batallando en la Justicia para que el caso Leonela, su hija fallecida en un incidente de tránsito, llegue a juicio.-

Hace unos días llegó ese momento. “Estábamos a dos días del Juicio Penal, Oral y Público. Me llama el viernes mi abogado, para informarme que Rubén Darío Botta,  se declara culpable, entonces de esa manera pasamos a Juicio Abreviado”, cuenta Sandra Fewkes. Un juicio abreviado es un procedimiento especial que permite acelerar los procesos penales y funciona como opción distinta a los juicios orales y públicos, acortando el procedimiento cuando hay pruebas contundentes. La mamá de Leonela se disgustó mucho ante esta posibilidad, “yo no quería saber nada, porque pensé que era lo peor que me podía pasar, y por consejos de distintas personas también. Pero cuando llegué allá, tuve una reunión con el Fiscal, y me dijo que era una de las posibilidades que existía, y que si me negaba volvía al peregrinar  de 6 a 10 años como mínimo, no estaba segura de tener fuerzas para eso, y tenía la posibilidad de que él no fuera culpable, no fuera imputado, por el hecho de ser diabético”.-

Sandra quería un Oral y Público, “porque se hubiera conocido más la cara de él, se hubiera conocido más el caso, podría haber podido ayudar a otros casos, a lograr cambios de leyes. Llegué hasta donde pude. Igualmente al juicio lo gané, y él es culpable”.-

Más allá de este logro, “ganar el juicio”, nada va a devolver la vida a Leonela, pero si que su muerte no haya quedado impune. La Justicia terrenal en nuestro país, no encarcela a quien mata en un incidente de tránsito. Las penas van de 3 a 5 años de prisión en suspenso, en este caso fue el mínimo, atenuado por la diabetes, y la inhabilitación para conducir por 10 años. Parece nada, o es nada. El hecho termino injustamente con la vida de una joven, que tenía mucho por vivir. Destrozó una familia, y generó un dolor incalculable en la misma, especialmente en su mamá Sandra. Resaltamos la definición de “incidente”, porque se podría haber evitado. Botta no debería haber estado al volante de un taxi. Pero como siempre los mecanismos de control en este país no funcionan, o no existen.-

Aunque lo que no existe en la tierra, para los creyentes existe en el cielo, y es la justicia divina, la más justa de todas. Para los comunes “todo se paga en esta vida”, aunque para la Justicia no sea tan así. Sandra agradece a todo el pueblo de Tres Algarrobos, especialmente a su familia y amigos, que la contuvieron y apoyaron siempre.-

Sandra se dio el gusto de hablarle a Botta en el Juicio Abreviado, “pude decirle muchas cosas, no me fui de lugar porque estaba en un Juicio. Le dije que nunca busqué hacerle mal a él, preferí que la Justicia se encargara. Y creo que la Justicia Divina se terminará de encargar de él. Le aclaré que no me pidiera perdón, porque si no me lo pidió antes, ahora no lo necesitaba. Vos tenés muchas o pocas cosas, pero tenés vida que mi hija ya no tiene”.-

Sandra cerró una etapa importante de su vida después de aquel fatídico 29 de enero de 2013. Ahora la vida continuará, ya sin su lucha por Justicia, pero si con el dolor que genera el haber perdido una hija, su única hija. Junto a Dalí, la mascota que dejó Leonela, seguirán en esta vida sabiendo que lograron hacer justicia, con leyes argentinas blandas, pero justicia al fin. Que Leonela, donde esté, estará orgullosa  por lo que lucharon su mamá y su mascota para que no quede impune su caso. Esto le permitirá a ambos  continuar con su mochila a cuestas, aunque ésta, ahora está un poco más liviana.-

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