En la actualidad el face o el Chat de Internet, son los medios que tienen los hombres para poder comunicarse, comentar lo que les pasa, o buscar en la red alguna solución a situaciones problemáticas.

También sirve para las cruzadas solidarias. Pero en realidad las comunicaciones de este tipo comenzaron muchas décadas antes. En los años cincuenta empezó el auge de los radioaficionados, quienes de acuerdo a las condiciones podían comunicarse con cualquier parte del mundo.-

Hace 63 años comenzaba con este hobbie Diego Guzmán. “Mis padres no podían pasar por lo de Naldo Bessone, él ya era radioaficionado, y tenía puestas unas antenas, porque cada vez que lo hacían tenía unas ganas bárbaras de bajarme”. Los padres de Diego viajaban al campo, y del campo al pueblo en sulky.-

Guzmán terminó la escuela primaria en la 20, paraje “La Argentina”. Luego sus padres vendieron la quinta y compraron la casa donde habita actualmente. Esto le premitió visitar a Naldo, “ahí terminé de entusiasmarme con el radioaficionado”. Aunque Naldo ya no transmitía más, desde su LU1 España-Uruguay, esta fue la primera de Tres Algarrobos. “Naldo me enseñó muchísimo”, conocimiento que le agregó a sus estudios. Diego estudió por correo electrónica en un instituto de Buenos Aires.-

“Hace 55 años saqué la licencia de radioaficionado. Tenía 17 años y mi padre se hizo responsable, porque yo no era mayor de edad. En ese momento también se entusiasmó Pedro Roig, que sacó la licencia, era la 8 Dinamarca-Florida-Yucatán”.-

Ambos tenían la idea de comunicarse entre ellos, tarea que no fue fácil. A partir de esta primera dificultad, aparecieron las primeras anécdotas. Ellos no se podían comunicar a unos pocos kilómetros de distancia, lo cual era un fracaso, ya que de ninguna manera lo podían hacer con el resto del mundo. Para hacer una prueba, le pidieron una radio portátil al fotógrafo Arce, quien vivía en lo de Squiffino, Diego fue al campo donde vivía Roig, este salió con la radio portátil en una moto que tenía, pero todo salió mal. Se perdía enseguida la señal, y además Roig pinchó un neumático de moto y apareció recién una hora después con la moto de tiro. Pero esto no fue todo lo que les pasó, también encerraron un pollo recién nacido en una lata para que piara, lo que era reproducido por un micrófono, tampoco dio resultado porque el pollo se durmió. Por último probaron con un fonógrafo que tenía pedro, pero los equipos no tenían alcance. Hasta que un día un radioaficionado uruguayo los alertó que estaban fuera de frecuencia. Esto lo solucionaron y empezaron a transmitir.-

Al igual que Internet de hoy, este tipo de comunicaciones ayudaban a conseguir circuitos electrónicos, direcciones de lugares donde comprar y hasta se llegó a formar una red de radioaficionados con la que muchos consiguieron medicamentos, buscaban personas e informaban hasta los fallecimientos a familiares que vivían lejos. Es que debemos tener en cuenta que comunicarse telefónicamente era muy difícil. Tampoco era fácil ser radioaficionado, ya que se tenía que rendir examen ante el Jefe del Correo, ahora se rinde en un radioclub. Una vez obtenida la licencia, esta se renueva cada tres años en los radioclubes (Pehuajó, Bolívar, Junín, General Pico). Los exámenes eran evaluados por la Secretaría de Comunicaciones.-

A Diego (8 Delta-India-Bravo), y Pedro (8 Dinamarca-Florida-Yucatán), le siguieron Rafael Beltrán (LU4 DCK), Héctor Pasero (LU 2 DRO), Rubén Cortiña, Héctor Salvatierra (LU7 DRI), Angel Salvatierra (6 España-Dinamarca-Washington), el Colegio San José (LU 4 España-Canadá-Japón), el padre Sabatini, Anahí Guajardo, esposa de Diego, ( 4 España-Boston-Zelandia), Marta González (8 Dinamarca-Kito-Italia), Gabriel Telecco (LU6 España-Granada-Granda), José Manuel Guerrero (6 DXO) y Carlos Pumar. Hubo 15 radioaficionados en la localidad que transmitían y recibían comunicados, lo que eran asentados en libros de guardia que llevaban los que tenían licencia.-

En los primeros años el objetivo era “experimentación y aprendizaje”, intercambiaban experiencias.-

“Cuando se formó la Red Argentina de Radioaficionados, fue fantástico. Porque para comunicarse afuera por teléfono en aquel momento tardaban seis horas en darte o a veces días. Con la red se conseguían medicamentos en Estados Unidos, y otras partes del mundo”. Llegó a ser visitado por un colega chileno, “que cenó en casa una noche de invierno”.-

Para Diego la radio le permitió conocer a muchos amigos, pero amigos de verdad, de esos que se visitan, que comparten asados, mates o simplemente cosas de la vida de cada uno. En los primeros años Diego formaba parte de un grupo que se comunicaba todos los días a las 7 de la mañana. Actualmente integra un grupo que se comunica todos los días a la 1 de la tarde.-

No solo se comunicó con gente conocida sino que además tuvo varios contactos con Norteamericanos, españoles, italianos hasta con algún japonés, eso sí que hablaran algo castellano. “Con este sistema te podés comunicar con cualquier parte del mundo”.-

Diego y Pedro aún conservan la pasión y el entusiasmo de hace más de 50 años, hoy son los únicos que se mantienen activos como radioaficionados.-

Hoy es la Computadora, hace más de 50 años fueron los radioaficionados. La finalidad es la misma, comunicarse, conocer nuevas personas, nuevas culturas, intercambiar experiencias, y porque no encontrar buenos amigos, como le ha sucedido a Guzmán durante todo este tiempo. El 20 de noviembre muchos se conocerán personalmente en Pellegrini, donde se realizará el encuentro de radioaficionados, “nos juntaremos unos 90, aproximadamente”.-

Una vida dedicada a las comunicaciones radiales. Una vida cosechando amigos a la distancia, esa que no tiene límites para el radioaficionado. Muchas gracias Diego….QSL…..

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Zapata