General Villegas (Actualidad) - Dos familias villeguenses vivieron una situación de riesgo y angustiante durante el fin de semana, en Buenos Aires, adonde están radicados desde hace mucho tiempo.

Dévora Francucci y su esposo viven en General Rodríguez, pero habían viajado a Adrogué por el cumpleaños de Darío Francucci, para celebrarlo junto a los padres de ambos, hijos y amigos.

Todo era celebración y risas, disfrutando de un buen momento. Pero a la hora de despedirse nadie imaginó lo que pasaría, cambiando en apenas un segundo la percepción de lo que hasta entonces era disfrutar de un acontecimiento especial. Aún hoy persiste la perturbación emocional imaginando cómo pudo haber terminado todo, por cómo las cosas se fueron dando.

Para quienes viven en Buenos Aires, puede ser un hecho más se inseguridad de los tantos que a diario se informan a través de los medios; para quienes lo viven, minutos espantosos que pudieron terminar en tragedia.

“Fuimos a saludar a Darío por su cumple en Adrogué, lindo barrio. No puedo decir tranquilo, porque ya nada lo es en Buenos Aires. A la una de la mañana, cuando salíamos, sufrimos en la puerta de su casa la famosa ‘entradera’. Gracias a Dios estamos pudiendo contar el cuento”, comentó la villeguense Dévora Francucci.

Y luego relató lo ocurrido: “Yo ya estaba arriba del auto, mi esposo Gustavo estaba sacándome del baúl un abrigo, mi mamá y la hermana de mi cuñada en la puerta despidiéndonos, cuando tres sujetos nos abordaron con armas. Le pegaron un culatazo a Gustavo, lo tiraron. Yo adentro con el auto en marcha y los tipos a los gritos que me bajara. Se llevaron el auto. Mi hermano, Gustavo y otro amigo queriendo correrlos y enfrentarlos; y los delincuentes como locos amenazando con el arma. Dios ha sido grande”.

“El auto apareció a menos de una hora por el rastreo satelital en el barrio Don Orione, a dos cuadras de una comisaría. Intacto, cerrado y obvio se llevaron la llave. Del baúl robaron la computadora con la que mi esposo hace todo. De ahí en más fue una odisea. El auto lo recuperamos a las 9 y desde Claypole pudimos volver a Rodríguez”, agregó.

“Uno ve diariamente estos hechos por tele y le parece que jamás los va a vivir. Y cuando te pasan tampoco caes y tenes que agradecer estar vivo; agradecerles que nos perdonaron la vida”, reflexionó Dévora.

“Estamos todos bien, shockeados por la situación”, dijo; al tiempo que añadió que “en tantos años que vivimos en Buenos Aires (en su caso 27) jamás nos pasó algo así. La verdad que pudo ser una tragedia, porque Darío, un amigo y mi esposo salieron a correrlos cuando reaccionaron; y los ladrones apuntando con armas”.

Fueron minutos de terror después de despedirse de una agradable fiesta de cumpleaños familiar y con amigos. “La estábamos pasando muy bien. Nosotros nos despedíamos porque vivimos lejos unos de otro; y en un segundo todo se convirtió en un caos. Fue un tremendo susto para todos”, concluyó.

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Zapata